viernes, diciembre 24, 2004

SUSCITANDO un dolor
________________________aquí *



Que de soledad se cubran mis lagrimales, que cansados están de angustiarse por la ausencia, de mis pestañas broten alegrías mezcladas con el vago sueño del que jamás regresaré y en mis manos se posen con quietud los años que no pude vivir, llevándolos a la boca, mastico poco a poco sintiendo como el líquido que sale de ellos es tan amargo como el veneno que produce tu saliva.
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Que de soledad se cubran mis lagrimales, y poco a poco me lleven a un sueño eterno, liberándome al fin de una vida que no he podido jamás sentir en las venas, tocando con mis dedos de nuevo esa paz que necesitan mis mejillas, necesitando otra vez y sin descanso, las inanimadas notas que emanan de tu pecho que jamás fue mío, de tu sonrisa que aun la llevo en mi ojo.
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Que de soledad se cubran mis lagrimales, de pronto y por arte de magia mi alma se desprenda dela sangre, que el olor a deseo sin retribuciones dejé de existir, que la sed y el hambre seconviertan en aves que emigren a cada segundo, que el dolor sea tan simple viento que se alejahacia el sur, y de pronto, que todo, se convierta en polvo adherido al olvido.
Perla JM

lunes, diciembre 20, 2004

al viento
********continental


(copia descuadrada de un escrito encontrado en la latitud norte de la atlantida, pasado y traducido por la neurona galopante de mi cerebro)


Yo que siempre dije que el amor no era más que una bocanada de sensaciones tactiles, incongruentes y necesarias para sobrellevar una vida que jamás quise vivir.
Ahora, después de aquellos días en los que sola, estaba sin pronunciar palabra alguna, apareciste.
Sin más, regalando espacio compartido, con una mirada fija a un no sé donde y unos labios que pocas veces, sonreían.
Hoy, que he conocido el otro lado de tu piel, he de decirte, gracias, que, a pesar de la distancia compartida, no fue nada si la uno a esas ansias que disfrutamos mano a mano, mirada a mirada.
Y los días aquellos, recuerdas?, cuando la música se hizo nuestra y probamos a Mozart y a Bethoven, a ese jarabe de palo, los tacubos a Venegas sin olvidar a Diego Torres (que fastidio), y un poco de Arjona, como recorrimos innumerables paisajes blanco y negro, y paseamos por galerías pintorescas.
Esto no es más que un dejo de palabras inspiradas en las tuyas, un dejo de suspiros y algarabías.
Y sí, estuvimos juntos en aquella habitación que se rasgaba las paredes con nuestros sentidos, ahí, conjugando espaldas y dolores, deseos, pasiones, siempre juntos, unidos en un mismo latir, ajenos a cualquier realidad, contemplando la vida que ambos, sabíamos que era fugaz.
Al menos imaginamos a la muerte, estuvimos mil y una vez más en el infierno, jamás tocamos el cielo, amábamos la oscuridad y las brujas, los buhos, los trinos de las aves, todo tan revoltoso, amamos la libertad y nos dejamos llevar por las llamaradas, jamás quisimos lo celestial.
Sabes?, hasta pienso que dejé mi piel sobre la tuya, la olvidé aquella mañana en la que solos, convertíamos las nubes en destellos de sueños, de resignaciones y consuelos.
Eres tanto y era mucho lo que sujetamos con nuestras manos, que imposible sería morir sin llevarte en mi mirada, imposible que la razón se vuelque en el olvido.
No temo a la muerte y tu tampoco, me abrazas, yo hago siempre.
Jugamos el juego de azar más maravilloso, vamos, a ver quien muere primero? sabemos que eso es lo que esperamos, ambos y en conjunto propusimos encontrarnos, allá, donde no habrá hospitales y lagrimas, donde la morfina no se conoce y el suero aunado a inyecciones no existe.
Encontrarnos al fin después de todo, y nada, muertos, vagaremos a las 6 de la tarde, recuerdo sabiamente que es la hora de las brujas.
Nos uniremos a ellas y bailaremos desnudos en nuestro infierno, besaremos nuestras ganas encerradas en las letras, y beberemos el elixir de la gratitud.
Todo lo que aquí tengo, lo conoces, mi vida y sueño, mi angustia, mi miedo, sólo podré decirte que si muero primero te llevo, y si tu mueres antes, dejaré la ventana abierta, una vela encendida, y un papel donde escribí alguna poesía, de tantas, de pocas, de demasiadas para ti.
Me encuentras, me llevas, y viceversa.


Querido hasta siempre y amada a distancia.
Unidos por el poder de la palabra y el deseo, recuerda, "sin daños a terceros"...
Perla JM

jueves, diciembre 16, 2004

LA INCONFORME
Caminaba sola, con los brazos colgados y sin fuerza, en la mente llevaba mis pertenencias, y en las piernas unos cuantos golpes de las rudas manos de mi madre.
En la bolsa levaba un revolver, sudaba de los nervios, sabía que pronto sería ultrajado, y vaciado sobre mi cabeza, que, más que útil, era un manojo de improperios incrustados.


Seguía caminando, tronaba mis dedos cada que pasaba por un arbusto, era la señal de que pronto llegaría, había trazado un pequeño mapa, había recorrido mil y una vez ese lugar, escogiendo el espacio idoneo para dejar mi cuerpo y liberarme, morir al fin por mi propia mano, en donde jamás nadie me encontraría.
Ya veía cerca el lugar y el revolver seguía sudando, presentía que pronto sería útil, y nervioso, pensaba que quizás fallaría.
Era un lugar tranquilo, bajo un árbol grande y viejo, que producía una sombra inmensa, en tal lugar vivían unos cuervos hermosos, que se reunían todas las tardes, ya había hablado con uno de ellos, habíamos reído juntos, y le había contado mis planes, discutimos por un rato, pero al final de cuentas ellos sabían que estaba decidida.
Al fin llegué, los cuervos estaban en silencio, sobre una rama, me observaban con algo de lástima, y yo, les sonreía con todo el sarcasmo que me caracterizaba.


-buenas tardes señores cuervos, ahora saben a que he venido, después de escucharme llorar, gritar, maldecir, y relatarles mi vida, han de pensar que es obvio quiera morir-


Más todos se quedaban observando, más de uno pensaría que no lo haría, pero todos sabían que la cobardía no era lo mío.
Me senté sobre la tierra seca, era una sensación extraña la que me invadía, y cuando pensaba en desistir de lo que haría, pensaba en mi madre de nuevo regresaban las ansias por quitarme la vida.
-No lo hagas-


Escuché de pronto, miré hacia la rama donde estaban todos los cuervos, y pregunté quien había hablado,nadie contestó.
-No lo hagas-
Repetían una y otra vez, yo hice caso omiso, cuervos tontos, que saben ellos de la vida, se limitan a volar, comer, dormir, quien fuera como ellos.
Que más da, en unos minutos me iré de este mundo, y no habrá nadie que me lo impida, y por fin descansaré, por fin huiré de todo.
De pronto bajó un cuervo, se paró frente a mi, me observaba mientras una lágrima rodaba por sus plumas, el sol casi se ocultaba y esos reflejos naranjas, lograban que el plumaje de aquella ave, se viera hermoso, perfecto, sus plumas negras con destellos azules, violetas, naranjas, era un ave bellísima.
-que quieres?-
Sólo te pido que no te quites la vida, puedes ir a otro pueblo, iniciar algo nuevo, cumplir objetivos, trazar metas, ser útil, encontrar amigos que te amen, olvidar todo, morir no es la solución.
-calla maldita ave, no sabes lo que dices-
-Si que lo sé, he visto por años muchas cosas, personas que van y vienen, que a veces ni ellos mismos saben porque están aquí, hacen las cosas solo porque si, y es que nada tiene sentido, nada, no tediré que la vida es maravillosa porque no lo es, pero si mueres, te privarás de mucho, no podrás ver más como el sol se oculta, ni podrás vernos todas las tardes ni hablar con nosotros.
-que más da-
Saqué el revolver que ya estaba muerto del susto, húmedo de tanto sudor, hacía calor en aquel lugar, pero yo ya no sentía, ya creo, que estaba muerta, era la sugestión de que en segundos mi cuerpo ya no tendría vida, y eso me hacía felíz.


De un disparo, caí.
De pronto desperté, no podía creer, como, si me había disparado. Me puse de pie, me sacudí el polvo todo se veía distinto, no estaban los cuervos, el viento era tibio, sentía paz en mi, algo que hace años no experimentaba, sentí la necesidad de volar, y lo hice, volé, no me pregunté porque podía hacerlo, solo volé, surcando los cielos, observando todo desde arriba.
Volví al árbol, los cuervos ya estaba ahi, pronto les dije alegremente,
-vieron!! ya puedo volar, ya no pertenezco a la vida, soy yo, libre, paz inmensa hay en mi.
Pero los cuervos parecían no entender nada, nisiquiera me prestaban atención, me dirijí con elde siempre, y le miré a los ojos,
-hey! hablame, dime, que te parece?-
-eres tonta o que!!, no te das cuenta que te has convertido en cuervo, te dije que no lo hicieras,ahora si, crees que eres felíz como ave tonta-
-me observé, era cierto, era un cuervo, pero porque?, se suponía que no tendría forma, que seríainvisible, ahora que hago?. que hago?!!-


Bajé del árbol, estaba triste, no entendía nada, solo quería irme de ahi, no sé, ya no se que eslo que quiero.
Observé mi cuerpo ahi, empolvado, con la cabeza abierta, los sesos, que asco, como pude hacerme eso, ahora es tarde.
Quizás siempre fui demasiado estúpida, ni yo misma pude morir como siempre quise, ahora estoy presa en este cuerpo de ave, y ya nada tiene sentindo.


-¿Y mi revolver?-

Perla JM

miércoles, diciembre 15, 2004

Perfeccionando
______________la historia.


Ya los soles de mi galaxia se cansaron de entibiarnos los sueños, y las cucarachas espacialesnos invaden el cerebro haciéndonos ceder ante el tiempo perdido.
La tierra se mueve de manera ascendente y no hay más nada que se pueda hacer, es el mundo perfecto el que nos impidió llorar por las noches.
Ahora nuestro mundo se acaba y todos sonreímos ante ese Dios, que sólo, se divierte jugando ajedrez con el demonio.
Los días han parecido tan iguales desde que nos abandonaron, ahora los pies desarrollaron unas inmensas cayosidades que a pesar de ser antiestéticas, han podido protegernos del suelo caliente de este desierto que se ha vuelto nuestro refugio.
Muy a pesar de las historias de los libros antiguos donde mencionaban lo peligroso que era el desierto, nos hemos desarrollado y apropiado de todo lo que hay aquí.
Las serpientes son buenas hablantes, y los cactus hoy caminaron dos centímetros, no estamos del todo mal, solamente nos queda el viejo recuerdo que haber sido expulsados de un lugar, en donde la perfección, nos impedía rascarnos el orgullo, pero si nos dejaba sobarnos el ombligo.
Ahora que lo pensamos bien, ha sido bueno dejar aquello, por eso de que la perfección no era lo nuestro, mientras cavamos las tumbas de los recuerdos, y sirvamos epitafios de promesas, nuestras vidas tendrán más sentido que antes.
La creación moderna de un hombre que se le ha quitado el nombre por miedo al que dirán, junto a una mujer que pronto, seducida por los encantos de la soledad, copulará con ese ser que se ha convertido en el único cerebro andante por todo ese inmenso desierto.
Resguardados en una cueva, piensa en como se irán desarrollando, y en cómo sus pobres pero intrigantes vidas se convertirán en historia que será contada en los pequeños libros que regalan a los niños para explicar lo inexplicable, y justificar lo que nadie sabe.
La carne siempre ha sido débil, y por naturaleza los cuerpos se han adherido de tal forma, todas las noches, que han logrado concebir un fruto de aquello oculto ante los ojos buenos de un alguien, que no se explica como han dicho que él, ha sido el culpable de la creación de un mundo.
El desierto estaba ya poblado por dos seres que semejantes, se protegían la espalda, hermanos, hijos de los desprotegidos, hijos que a partir de su nacimiento, serían los colonizadores de la nada.
Eran cuatro en total y todos guardaban silencio durante el día, se aburrían, y les fastidiaba verse a la cara.
-Padre, pero quien es aquel que vive en ese oasis tan hermoso y perfecto?-
-es un Dios hijo-
-y a que se dedica padre?-


A regalar infelicidad a seres como nosotros, a preocuparse por su imagen y ceder ante lo que no puede impedir, el es el influyente de estos rumbos, el que puede pero no deja, el que convierte pero no deja, el que crea pero no deja...
Luego lo entenderás.


Más aquellos hijos de los desprotegidos debían conocer a ese Dios, era natural esa curiosidad, porque ellos no gozaban de tales cosas?
Que cosa habrían hecho para no pertenecer a aquel lugar, si desde que nacieron se dedicaron a silenciar sus dudas, a ocultar sus pensamientos insanos hacia su madre, y a masturbarse detrás de la roca más lejana.
Un día cualquiera, se acercaron demasiado a aquel oasis, debían entrar, disfrutar un poco de aquello,
quien decía que era privado?


-Vamos hermano, entraremos, nos daremos un baño, comeremos todas las frutas, nos recostaremos bajo la sombra de esos arboles, y tendremos un dia que por lo menos, será distinto a los otros.-
Hicieron lo que tenían que hacer, todo, como lo habían planeado, y mientras dormían plácidamente bajo un árbol, un ruido estruendoso los despertó de un salto.

-vaya, casi me da un infarto-
-vaya que si, casi me da un infarto-
-porque repites lo que yo?-
-porque te admiro hermano-
-pero somos tan distintos-
-pero te amo hermano-
-que nos está pasando-
-que se yo hermano-


Esa conversación duró más de dos horas, mientras alguien los observaba. Sería el influyente?, sería aquel que un día sacó a los desprotegidos de aquel lugar?

-Que quieren, porque osan de pisar mi propiedad tan llena de perfección, yo, que soy el hombre que no comete errores, yo que todo convierto y a nadie dejo, yo que todo creo y a nadie dejo, que hacen aquí?-


-oh señor!, disculpa nuestro atrevimiento, sólo que es tan hermoso este lugar, y nos preguntábamos porque no podríamos estar aquí, si no hemos hecho nada en absoluto, si en ningún lugar dice "prohibido el paso"-

-ahhh, como de que no!, en la entrada, cerca de unos matorrales, dice: "prohibido el paso a los imperfectos"-
Así que se van yendo de aquí, no quiero que ensucien mis purezas, y dejen de preguntarse porque no son dignos de entrar aquí, dediquense a desarrollar su mundo imperfecto, a fornicar con su madre que es la unica mujer por aqui, después con sus hermanas para que se hagan más y puedan crear grupos que se gobiernen, discutan, se ocupen, y no tengan tiempo de observar con sus ojos sucios este lugar.


-vaya!, ahora sí, bien, entonces nos vamos con nuestros pies sucios a otro lado-
-haremos lo que tu nos has dicho, y guardaremos silencio, jamás diremos lo que nos acabas de oir, porque cuando seamos tantos, y esos tantos se hagan más, y esos más pregunten algo, de quien eres de porqué, de como fueron creados, te echaremos la culpa, diremos que eres bueno y prometeremos que cuando tengan un problema y mueran, vivirán aquí, sabemos que no será así, más deja un consuelo a nuestras almas sucias.-

-cuando los vientos soplen, te culparemos, y cuando caigan tempestades te culparemos, pero como favor grato, diremos que eres rey de reyes, que por ser perfecto debes estar aquí, y que tu bondad, debe vivir en nuestros corazones.-


Los hijos de los desprotegidos partieron de aquel lugar, con la frente en alto, al estar a cierta distancia soltaron una estruendosa carcajada,
-vaya que ese creyó todo lo que le dije-


Iremos a dormir, cuando amanezca planearemos un ataque, el es uno, nosotros cuatro, sé que mis padres estarán de acuerdo, llegaremos a la segunda luna, el estará dormido, invadiremos, lo colgaremos de un árbol, lo lincharemos mientras lo obligamos a que nos diga quien es, que hace ahi, y le pediremos que nos lleve con su Dios, que supongo ha de tener uno.
Después viviremos en la perfección, retorciendo nuestra vida, como siempre quisimos. Hasta estropear todo y que de perfección no haya nada.
Durmieron plácidamente con una sonrisa en su rostro, más no imaginaron que aquel los había espiado y escuchado todo.
Entonces, como por arte de magia, por la mañana cuando aquellos se despertaron, el oasis ya no estaba, no lo podían creer, ya no estaba !
Pero como?, corrieron mirando a su alrededor, nada, no había nada.
De aquel lugar solo quedaban pedazos de arboles, hojas sueltas, un poco de humedad, y un letrero que decía:


"son tan idiotas que nunca sabrán a donde me fui"
pd. me mudé por aquello del mal clima.
saludos afectuosos
"el perfecto"
Perla JM

lunes, diciembre 06, 2004

VICEVERSA



Un camino lleva a otro y cuando llegas, te das cuenta que hay otro camino, siempre hay uno más, por donde coloques tu mirada, es tan difícil elegir uno, por dios! es tan difícil.

Hoy me sentía bien, desperté y por primera vez no me pasó un pensamiento suicida por la mente, y eso ya era una ganancia como diría mi psiquiatra taciturno.
Tomé mis medicinas como de costumbre, y después me preparé el desayuno, cosa tan deliciosa puede ser aquello blanco que sale de un animal tan insignificante como una gallina.


Sólo que por la tarde, ahhh esas tardes en las que me voy quieto, muy quieto hasta el parque central y me siento en una de esas bancas tan llenas de microbios, y observo, tanto que mi vista se vuelve paralela y actua por si misma.


Pero esta vez era diferente, sentía miedo, de algo, de alguien, estaba ahí, sentado en mi banca, como de costumbre, pero esa sensación hacía que mis manos sudaran, como cuando es verano y la piel emana todo eso tan asqueroso, como si mis manos no pertenecieran al congelante invierno de mi cuerpo.


- Buenas tardes señor, desea comprar una rosa-


Di un salto asombroso, y me disgusté tanto con aquel desprotegido de los dioses.


-pero que va!! para que quiero yo una rosa, haga el favor de retirarse-


Al menos ya no me molestaba más aquel joven desaliñado y con cara de ladrón cobarde, malagradecido de la sociedad.
Pero ese temor seguía, a pesar de que la tarde era hermosa, yo me sentía tan incómodo que por un momento me pasó por la mente en alejarme de ese sitio que ya no era el mío.


El señor que ahora pertenece al anonimato se puso de pie enseguida, tomó su bastón que al menos no le servía, más que de adorno, y caminó en un paso presuroso, mirando hacia atrás, y con un leve gesto en el rostro que amenazaba con desquiciarse en cualquier leve sonido que le fuera extraño.
Sorpresivamente alguien lo seguía, alguien de aspecto extraño, pero de semblante dominante y que al igual que el anónimo, apresuraba su paso.
Al entrar a unas calles demasiado estrechas, el anónimo se percató que alguien lo seguía, esa sensación tenía sus fundamentos, si no estaba loco, simplemente, como todos, solía percibir el peligro.


-Detente anónimo!!-


le gritaba aquel extraño que iba a pocos metros de distancia.


-te digo que te detengas!!-


Más el anónimo casi corriendo, gritaba que lo dejara en paz, que no lo molestara.


-tengo un mensaje para ti-


Pero el anónimo no quería detenerse, algo le decía que no parara, que siguiera huyendo del extraño.
Al fin lo alcanzó y de un fuerte tirón en el brazo lo detuvo.


-que pretendes!!, si quieres dinero aquí tengo lo suficiente como para que dejes de molestarme, pero te aseguro que en unas horas te estará buscando la policía, soy una persona poderosa, y no porque me veas viejo y cansado, soy débil-


-pero si no deseo hacerte nada-


Decía el extraño tomando aire y sin soltar el brazo del anónimo.


-sólo quiero darte un mensaje-


El anónimo en ningún momento había mirado el rostro del extraño, sólo observaba si sus zapatos estaban limpios, en aquella huída pudo haberlos ensuciado y posiblemente daría mal aspecto, pensamientos vagos en esa crisis nerviosa.


-anda, mírame-


El anónimo poco a poco y explorando la vestimenta del extraño, sigiloso, detenidamente colocaba lamirada en los bolsillos de aquel, pensando y quizás casi adivinando que traía un arma.
Al fin su mirada llegó al rostro del extraño, pero estaba tan oscura la calle, ya casi anochecía pero los edificios eran enormes y cubrían la poca luz que quedaba. El extraño traía un sombrero que le cubría un poco sus ojos, y éste a su vez, le daba sombra a su rostro que era casi imposible de ver.


-quien eres?- preguntó el anónimo


-no importa quien soy- decía el extraño,


-ya te dije que tengo un mensaje para ti, algo importante que decirte, y que creo, cambiará tu vida suplerflua que has llevado, esa vida que tratas de consumir tan apresuradamente, que me das lástima ni siquiera sabes conjugar verbos, y tienes un puesto político importante, conociste el amor, eras felíz entonces, tuviste unos hijos hermosos, pero con esa loca aventura lo echaste todo a perder, ahora tu ex esposa está casada con un hombre que la golpea, uno de tus hijos es drogadicto y el otro se convirtió en hippie, ya no sé ni cual es el que está peor.
Recuerdas aquella navidad, en la que le dijiste a tu ex esposa que la abandonarías por otra mujer, joven y bella, y que tus hijos se adherían a tus piernas suplicándote que no los dejaras?


-pero que demonios!!, como sabes tanto, anda, quítate el sombrero y déjame ver tu rostro, al menos ten la valentía de mirarme a los ojos y decirme como es que sabes tanto, eres alguna especie de espía,
que quieres?-


-que importa mi rostro, simplemente quiero de ti lo que jamás has podido dar a nadie, sólo un poco de tiempo, unos minutos, no te daré pláticas de superación, ni consejos, menos te juzgaré, ya te he dicho, tengo un mensaje para ti-


-bien, entonces deja de fastidiarme y dime el mensaje, no quiero saber nada más, ni preguntaré porque conoces mi vida, sólo me quiero ir de aquí, y que tu dejes de seguirme-


El anónimo sudaba, era un sudor helado, tenía un semblante amarillo, parecía que en pocos minutos desmayaría, pero era fuerte, y no le iba dar el placer al extraño de verlo vencido.


-y bien? dijo el anónimo.


Al fin, el extraño se quitó el sombrero y lo miró a los ojos.


-véme, pero véme bien, que en tu mirada quede mi imagen que jamás en tu podrida vida la volverás a ver-


El anónimo se quedó con los ojos congelados, miedo, sorpresa, incredulidad, estaba viendo algo que no se explicaba, algo que jamás pudo haberse imaginado, ese extraño era igual a él, con su traje sastre color gris oscuro, mocasines negros perfectamente limpios y brillosos, corbata tinta con un nudo impecable, bastón de acero, y el mismo rostro, barba gris bien cuidada, un corte de cabello al estilo newyorquino, todo, parecía que veía su reflejo.


-ahora, debes tomar una desición- dijo el extraño
- mi mensaje es simple y consiste en esto, debes decidir algo, primero no busques explicación alguna porque no la encontrarás, segundo, ves esas dos calles alternas a esta?


-si, si,- dijo el anónimo.


-pues bien, debes elegir una, en la derecha, está tu vida normal, saldrás y olvidarás todo esto, te verás de nuevo sentado en aquella banca y jamás recordarás que pasó aquí-


-en la izquierda, habrá una nueva vida, entrarás y todo aquello que lograste en tantos años, no existirá, tendrás la oportunidad de corregir tus errores, hacer lo que más has deseado en la vida, como viajar y conocer el mundo, conseguir un empleo cualquiera sólo para comer, y ser un aventurero así como lo soñaste en tu juventud-


-y sólo hay esas dos alternativas? - preguntó el anónimo-


-sí, estás atrapado, yo te atrapé, te estoy haciendo un favor porque tu vida se ha vuelto tan plana y te observaba siempre ahi, sentado en el parque, dando lástima, sin medir el tiempo, sin hacer nada,
entonces, elige de una vez-


Después de lo que pasó, todo aquello se llenó de neblina, como lo supuse me desmayé, y desperté en casa, en mi cama, y un poco obsesionado con la idea de saber si aquello había sido un sueño, o en realidad pasó todo eso.
Al menos, digo al menos, si fue realidad, sé que escogí seguir aquí, con mi vida, o quizás, elegí vivir algo nuevo y pasó todo tan de prisa que ya no me di cuenta. Estoy en una y al salir no se que veré, soy viejo, si, seguro escogí la misma vida y todo siguió igual, o quizás, soy aventurero y esta casa la estoy rentando solo por un mes.


-Por dios!!, no quiero salir, pero no me quiero quedar aquí-


Abrí la puerta muy despacio, un pasillo largo con alfombra verde oscuro, paredes blancas y unas alegres plantas adornando el corredor.
-esto no me dice nada!!-


El anónimo salió a la calle, vio una ciudad, no recordaba si era donde siempre había estado, o si ha estado ahi en su nueva vida, será la antigüa vida?, o quizás no. Su mente estaba demasiado confundida que de nuevo entró a su habitación.
Durmió otro poco, y por la tarde, salió, había algo que le ayudaría a resolver el enigma, esa duda que le atormentaba, corrió al parque, como pudo, se percató que no traía bastón, entonces corrió más rápido, casi sin aliento llegó al parque...


Su banca! se dirigió a la banca donde se sentaba todas las tardes y menuda sorpresa se llevó, cuando al mirar aquel sitio, estaba el extraño sentado ahi, fumando, mirando a la lejos, el anónimo se acercó a él, no podía creer lo que veía, al estar tan cerca que el extraño pudo percibir su presencia, sólo estaba ahi, detenido, el tiempo no corría.


El extraño lo observó...


-que quieres?-


Más el anónimo tenía su mente en blanco, pasaron varios minutos y el extraño lo seguía mirando.


-te pregunté que, que quieres? !!


El anónimo sin pensar se dio cuenta que en sus manos tenía un ramo de rosas, y automáticamente se le vino a la mente algo...


- Buenas tardes señor, desea comprar una rosa-



Perla JM




sábado, diciembre 04, 2004

Meta MORFOSIS


Se terminó la noche y el sol parace que hoy no se verá, las nubes se ven tan inmensas que creo, tendré que salir con un plástico encima.
Mis bolsillos están huerfanos de centavos y en mi estómago se oye el eco del vacío, quizás si pienso que el aire contiene alguna cosa que entre en mi cuerpo y la pueda hacer pasar por alimento.
Lo intentaré, inhalo----exhalo, inhalo----exhalo.


Baa! son tonterías. Nunca pensé que mudarme a esta ciudad tan grande me iba a traer desgracias, tantas limitaciones, y eso que por su grandeza, se suponía que conseguiría un buen empleo, gerente de alguna empresa importante, poder traer un celular en mi bolsillo, un traje fino y calcetines que combinen.
Ahora debo conformarme tan sólo con estos jeans de segunda mano, y esta camisa a cuadros que me produce nauseas.
Camino a la fábrica de textiles y hago mis labores, siempre un trabajo de 12 horas es bastante cansado. bueno que hoy me pagan y en cuanto salga iré al super mercado a comprar comida, que hasta hoy, no he sabido a ciencia cierta que significa comer bien.
250.00 pesos por dos semanas de trabajo, de lunes a domingo, para mi es una fortuna, para otros un poco para poder comprar alguna porquería. Quitando los 200 me quedan 50 y con eso compraré algo...
Entro al supermercado, compro leche, huevos, y una lata de atún...
Mientras guardo la lata de atún en mi bolsillo al salir de la tienda unos vagos me arrebatan la bolsa del mandado, quitándome así la comidad de 15 días, no puedo gastar el otro dinero, es para la renta, la luz, y todo lo demás. Comeré atún, al menos esta lata me servirá de algo.


Amanece de nuevo, divido el contenido de la lata en 7 partes, comeré un día si, un día no. Pasados los 15 días inmediatamente voy al supermercado y me compro los 50 pesos de latas de atún, ahora comeré una por día. Todas las latas caben en mis bolsillos, jamás podrán robarlas.
Pasando dos meses sigo la misma técnica, nunca creí que el atún fuera tan bueno. Al tercer mes;
Hoy no iré a trabajar, me siento mareado y con un poco de nauseas, siento como el suelo se empieza a hundir y el techo gira en posición contraria al reloj, no sé que me pasa, ni siquiera es hambre.
Siguiente día estoy peor, mi piel se empieza a llenar de pequeñas manchas verdosas, tengo miedo ni puedo levantarme como para ir a un hospital.
De pronto la sed me invade, unos 5 litros de agua he bebido en las 3 horas que llevo conciente.
Día siguiente, pequeñas protuberancias están saliendo de mi piel, ahora si que me da un temor extraño, todo lo que me ha venido pasando en los últimos días, me han despedido de la empresa, y ahora mi futuro depende de este cuerpo que debe levantarse, pero me siento tan mal.
Día siguiente, se da la metamorfosis más increíble, mi piel está fría, escamas, sí, escamas salen de mi piel !!, me cubren el cuerpo entero, el aire no me es suficiente y la sed no a cesado.
Al fin pude levantarme, tomo mi ropa, me visto y salgo a la calle buscando ayuda, corro de un lado a otro, las personas no me ven, sigo corriendo, el mar !!!
Llego al muelle y de un salto entro al agua, jamás me sentí tan bien, me sumerjo, me hundo, me hundo !!!
hasta este momento recordé que no sé nadar.


Perla JM

miércoles, diciembre 01, 2004

Suerte de Perro



Siempre pensé que las estrellas eran hermosas, sin embargo, aquella noche inpreganada de ellas me parecieron como pequeños cristales que en cuanto me descuidara, caerían justo sobre mi piel y me desgarrarían por dentro.

Ahora que camino bajo ese mismo cielo que un día pareció tan tenebroso, me he dado cuenta de todas las cosas que dejé atrás, desde esa pequeña choza que construí junto al arroyo "el mezquite", tan pequeña que apenas cabía mi catre, pero construída con ese inmenso poder que se adquiere a través de los sueños, con mis manos encalladas, y a punto de sangrar, terminé aquello que era mi casa, mi refugio, mi todo.

Como olvidar la vez que conocí a Margarita, que justo una mañana fue al río a lavar la ropa, recuerdo como le gritaba a su hermano Felipe para que le ayudara con el canasto,


-Jelipe, Jelipe!!, apúrate mocoso, que no ves que ya es re tarde y tengo que ayudarle a mi amá con los tendidos, ándale pasguato!!, no me vaigan a regañar en la casa por tu culpa...-

Ahh mi Margarita, era un poco flaca y orejona, pero sus ojos comían con ilusión aquel lugar tanbello, tan lleno de esperanzas.
Fue rápido nuestro enamoramiento, nomás un día la agarré solita y le dije lo mucho que me gustaba,ella se asustó pero al poco rato ya estabamos palabreando.
En un par de días nos fuimos al baile, me puse un traje de segunda mano pero no parecía, al llegara su casa los perros como siempre empezaron a ladrar, y unas cabecitas se asomaban por la ventana,su hermano Felipe y la Rosita.


-que hermosa estás Margarita-
-ohh estate que mi apá se va enojar-


Lleguen temprano, una muchacha decente debe hacerlo, y no andes pavoneandote como una loca, y tumuchacho, mas vale que me la cuides-
-si señor, no se preocupe-


El salón de baile estaba a escasos metros de la casa de Margarita, no entendí porque tantas formalidades si bastaba con mandar al Felipe a espiar.


Fueron días hermosos los que pasé en ese pueblo, no niego que extrañaré todo aquello, fueron variosaños, sentires, vivencias que se acumularon, ahora sólo me llevo eso, y esta maleta con unos cuantospantalones remendados, dos camisas y mis zapatos.
Pa´los 20 pesos que traigo en el calcetín, y este puño de ilusiones que aun guardo en alguna partede mis prendas.


Hubiera sido bello si estuviera aun ahi, con la mujer que amaba, formar una familia y posvivir tranquilos, pero como pasan las cosas, como llegamos a tomar desiciones que pueden cambiartotalmente nuestra vida.


Aún no encuentro un pueblo cercano, ya casi anochece y creo que me he perdido, sería fácil si pasaraalgún carro por aquí, de perdida una carreta, pero este camino está re solo, y los coyotes no tardanen salir a buscar comida.


-Ay virgensita chula!!, protégeme de todo mal que pueda sucederme en este lugar-
Ahi viene un carro, le haré señas, le haré señas...


El auto se detuvo y Juan se subió en la parte trasera, en cuanto emprendió camino siguió pensandoen todo lo que dejaba atrás, en esa mujer a la que había entregado su corazón, en todo lo que pudohaber hecho ahi, pero por la mala suerte, no pudo hacer.


-Ay que estará haciendo aquella mujer?-


Como quisiera regresar el tiempo y poder resanar todo, no cometer los mismo errores, pero las cosas son así, quien hubiera pensado que justo debajo de mi choza había un pozo petrolero.


-Ay Juan ahora si hasta puedes comprar el pueblo completo,te hallaste una minita de oro.
-Pero muchacho, eres bienvenido a la casa, y cuando quieraspuedes matrimoniarte con la Margarita...


Margarita cambió por completo, ibamos a tomar helados a la plazuela y me hacía escenas de celos,no soportaba que otras mujeres me saludaran o me voltearan a ver. Sus padres le compraron los mejores vestidos, y me tiraban la pedrada todos los días, de cuando meiba a casar con su hija.
Y pensar que cuando llegué al pueblo todos me miraban con enojo, con lastima, yo tan pobre y sucio tan mal hecho, y ahora que paso hasta el dueño de la carnicería me regala sus mejores filetes.


-No No, yo ya no me quedo aquí-


Ahora iré a otro pueblo, a levantar otra choza, a buscar otra mujer.


Juan no tenía previsto que el hombre del auto era el presidente del estado, y que viajaba sólo de placer,que en el siguiente pueblo algunos intentarían matarlo, dejándolo mal herido, y que Juan lo ibaa llevar rápidamente al hospital mas cercano, salvándole así la vida.
Tampoco iba imaginar que en agradecimiento le daría una fuerte cantidad de dinero, y le ofreceríaun puesto político...


-No No, yo ya no me quedo aquí-

Perla JM

domingo, noviembre 21, 2004

Mi Profesión
en la sangre...
-Dios no me habla-

Repetía una y otra vez camino a la universidad.

Viajaba en un autobús comunitario, mejor nombrado como urbano, siendo el medio de transporte más barato, por lo tanto mas utilizado.
Silencioso, observando todo aquello que le fastidiaba, un autobús repleto, unas treinta y ocho personas, en un transporte en el que solo se permitían veinticuatro.
Iba del lado de la ventana, tratando de respirar un poco, aunque fuera, ese aire sucio de una ciudad que a pesar de su grandeza, era muy poco prometedora para él.

Rostros, olores, más bien pestes, ese sudor que emanan los trabajadores a la hora de salida, simplemente olor humano.
Odiaba todo aquello, pero se abstenía a decir algo, quejarse, siquiera emitir una mueca, o alguna expresión en su rostro. Todo era plano.

Y pensar que años antes había vivido lo más turbio de su vida. Lo más oscuro y escalofriante, aquello, que aún por las noches lo hacía levantarse de pronto, sudado y con lagrimas en los ojos.

- Es un estudiante innigualable-

Repetían los profesores a cada instante, cada que él pasaba por el patio de la escuela con un altero de libros en sus manos.

-Lástima que sea tan extraño y reservado-

Gregorio cursaba el octavo semestre de su carrera de medicina, apenas cuatro años de los cinco que debía estudiar, de los otros cinco que debía especializarse. Más eso no era problema para él, amaba su carrera, y siempre había deseado estar ahí.

El ganarse una beca había sido su sueño, tras lograrlo, solo faltaba culminar todo. Más había algo en él que lo hacía extraño, una terrible obsesión por los cadáveres, se metía al cuarto donde se almacenaban para ser estudiados, y los observaba por horas, tocaba su piel fría, sentía fascinación por los rostros inertes.

Era tanta la obsesión que a veces imaginaba que algún cadaver se movía, o lo volteaba a ver,o de igual forma, le susurraba en pensamiento.
Gregorio luchaba constantemente por esa fascinación, y por sus creencias inculcadas desde pequeño, en una familia católica, que desaprobaba rotundamente los estudios del joven, por el hecho de que Dios es el único que puede salvar o dejar morir a alguien, no un humano cualquiera, más que católicos eran fanáticos.

Era tanta su lucha contra esos demonios, que una noche creyó escuchar a Dios, que le decía al oído que dejara en paz a esos cadáveres, que hiciera algo para que éstos descansaran.
Gregorio despertaba sudando, con un escalofrío que le recorría por la espalda, fueron constantes esos sueños, esos susurros, esas ideas.
Él se sentía perdido, extraviado de la realidad, hundido, asustado, sentires que lo fueron alejando de su realidad.
Inició escribiendo versículos de la biblia, con una pequeña aguja, sobre los cuerpos inertes, pensando así que serían liberados de las manos de los hombres que, invadían sus pieles, sus adentros.
Todos se sorprendían al encontrar los cuerpos sobre la hierba del patio de la universidad, al acercarse claramente escrito algún salmo, todo se refería al dios, a la religión, y así mismo extrañamente, los escritos se mezclaban con la frase.

-Dios me habla-

Como todos suponían, Gregorio fue llevado a un manicomio, muy a pesar de sus maestros, sabían que era un estudiante brillante y llegaría lejos. Sin embargo la conducta de él, debía ser corregida, curada, y todo aquello que hacen los psiquiatras.

Pasó tres años en el manicomio, pero era más inteligente que todos, fingía no tener nada, cesó desde el primer día la conducta que lo había llevado a ese lugar, era el Gregorio que todos conocían.

Al fin salió del manicomio y retomó sus estudios con ayuda de los maestros, seguía como si nada hubiera pasado.

Ahora Gregorio casi termina su especialización, "médico forense".

Perla JM

miércoles, noviembre 17, 2004

MISERABLE CREACIÓN HUMANA
Bajo un viejo sofá roído se encuentra la sombra más pudorosa que haya existido en ese castillo por llamarlo así, al ser una impresionante mansión con pocas habitaciones de grandes espacios.
Bajo el sofá, que es de un color verde muerte, se dibujan los enigmas de todas aquellas personas que alguna vez se posaron sobre el.
Viejo, roído, amordazado por ratones que pasaban por ahi cobijandose del asco humano, estaba, presente como un viejo guardián, en medio de una gran sala de juego.
Por más que pasaran los años, la casa seguía intacta, como si el tiempo diera vuelta justo antes de llegar ahí, y dejara todo sin huella alguna, más que polvo acumulado que entraba por las ventanas una y otra vez, como queriendo ser parte de todo lo que ahi existía.
En la ventana principal, la que daba justo al mar, existía un nido de lagartijas que sólo salían por las noches a comer insectos.
Un marco hermoso, color blanco rodeaba la gran ventana, con unas cortinas azuladas que daban la perfecta armonía con el paisaje.
Un mar solitario se asomaba hacia la casa, donde las olas eran gigantescas, como de fantasía, parecía que el viento las tomaba con fuerza casi con un golpe y sujetándolas de la barbilla, elevándolas al cielo y dejándolas caer con algún odio, y estas, a su vez, por el recelo con el que las había tratado el viento, golpeaban con vil venganza, a esa arena tibia que se humedecía como mujer en espera de algo, y al sentir ese golpe de agua, quedaba tranquila porque sabía que el paso siguiente sería una bella caricia...
Las cosas parecen cobrar vida, decía casi en susurro un pequeño ser que habitaba esa gran casa, olvidado por la sociedad, un ermitaño no común, con un aspecto raro digamos.
Pequeño, su piel era casi trasparente, se podían contar sus venas y seguir su trayecto, con los ojos hundidos color miel, unas pestañas rizadas, su cabello era largo, como el de una doncella de cuentos infantiles, no vestía ropa alguna, y no tenía sexo.
Vivía bajo el sofá viejo, ahí, donde hacen nido las arañas, donde nadie buscaría vida alguna, donde se protegía de sus miedos.
Comía sólo aire que entraba a la casa, por el día jugaba con las cortinas de los cientos de ventanas que había en la casa, y por las noches...
Por las noches oraba, en un idioma extraño, jamás oído por algún humano, oraba fervientemente, con lágrimas en los ojos. Después de una hora de oración, danzaba como entrando en extásis, en medio de la gran casa solo se escuchaban sus pies descalzos que giraban por doquier, como si esos pasos de baile, acariciaran con dulzura el piso de madera.

Todas las noches era el mismo ritual, pero después de la danza, hacía lo que nunca en el día, salía, salía por la ventana que daba hacia el mar, corría por las arenas, sin dejar huella alguna, más que el aroma a libro viejo y una suave fragancia a limón.
Iba hacia las palmeras, se subía en ellas, las besaba, besaba sus frutos, hablaba con ellas, así como con la arena y las olas, en su idioma extraño jamás escuchado.
Era su reino, su todo, amaba aquellas insignificancias para muchos, pero majestuosas creaciones de la naturaleza para él.
Corría tanto después de todo, que llegaba al pequeño pueblo que se encontraba a una hora de su hogar, escurridizo y sigiloso se metía por las ventanas de las casas, donde había niños durmiendo dulcemente, les hablaba al oído su idioma, y todos, parecían entenderle, con una bella sonrisa en su rostro le respondían y así, cumplido su cometido se marchaba por donde entraba.
Unos miles de años pasarían y el seguía ahí, viviendo bajo el sofá, conquistando veredas, sueños, ventanas y demás.
Ahí, con su rostro entristecido desde siempre, pero con la maravilla de no ser humano, con esa inmensidad que se le da a un ser extraordinario, tan sólo por no ser humano.
Sentía lástima, y su llanto a veces se convertía en ruidosas tormentas, sin embargo, siempre salía el sol, como testigo, como deseando salir cuanto antes para ver a ese bello ser que habitaba en la casa.
Un día, murió, ese día, fue el único en el que sonrió, ese día un puñado de nubes grises atormentó al cielo, las olas estaban más embravecidas que nunca.
Por las noches, después de su muerte, los niños del pueblo empezaron a conocer los malos sueños o pesadillas. Ahora la belleza aquella no existía más, no habría quien amara todo aquello sin esperar algo a cambio, ahora sólo quedaban los miserables humanos en aquel lugar.
Ese día, las brujas se apoderaron de todo y los demonios hacían fiestas por las noches, ese día el humano fue sólo eso, humano y ya, no había nadie que le recordase, que la magia existía.
Perla JM

domingo, noviembre 14, 2004

NAVAJA
"Te contaré algo que jamás olvidarás..."

decía mi abuelo mientras me señalaba un lugar bajo el naranjo.
- Reposa en ese pequeño tronco del árbol caído, la tormenta aquella fue tan fuerte en aquel día...
¿recuerdas hija? No, que te vas acordar, si fue hace tanto tiempo, tu madre aún era pequeña, se parecía a tí, ¿recuerdas a tu madre hija?
cómo preguntar eso si las madres son tan bellas, que imposible sería olvidar el rostro de alguna...
Soy muy viejo que ni recuerdo que era lo que te iba a contar... -
Decía mi abuelo después de unos segundos de haberme dicho, que me contaría algo que jamás iba a olvidar, mientras me sentaba sobre ese tronco del árbol caído, motivo de la distracción de mi abuelo.
Dime abuelo, ¿has recordado ya?
-¿recordar que, "mijita"? si ni siquiera recuerdo donde dejé mi navaja para rasurar.
Mi abuelo olvidaba cosas simples pero siempre recordaba el "santo" de todos sus vecinos, cumpleaños de sus hijos, y la descendencia familiar de sus queridos y tan nombrados vecinos...
-"mijita", esa niña que va ahí, es hija de éste jóven llamado Martín, pariente de Don Agustín, vecino de José el de la tienda, si ése que, me vende las cosas tan caras...-

Sentado mi abuelo en su silla vieja que a cada vago movimiento, hacía ruidos como los pisos de madera roída por el que a veces, caminamos. Con su cigarro entre los dedos amarillentos por el filtro de los mismos, inició fumando sin filtro, pero las modernidades lo agobiaron, dejando el papel arroz sabor dulce, y tomando entre sus dedos,ese otro cigarrillo...

Siempre mirando hacia la calle empolvada, esas calles de el pueblo, que tanto amaba mi abuelo, rara vez pasaba un auto, y cuando sucedía, una algarabía de ladridos se suscitaba por todo el vecindario, conocido como "la colonia"...
Así pasaba las tardes mi abuelo, viendo pasar a la gente, mirando el polvo levantado cada tanto tiempo, llevándose recuerdos del pasado, como si se fuesen posando pequeñas historias sobre elcamino y pasáse un coche llevándoselas como un favor grato...
Y por las mañanas aún sin salir el sol, ése hombre fuerte y delgado cual espiga, salía de su cuarto dirigiéndose a la cocina a prepararse su tan custodiado café, el olor innigualable de ese grano de café puro.
Con un pequeño molino viejo situado en la cocina, metía de a poquito los granos dándole vueltas a la pequeña palanca oxidada, mientras el polvito del café caía en un recipiente, era todo un proceso que para mi abuelo, valía tanto la pena como sus 12 horas de trabajo en el campo...
Sentada sobre aquel tronco caído por aquella tormenta, aún seguía, esperando a que la suerte me acompañara y mi abuelo recordara, aquello tan importante que me iba a relatar, aquello que jamás olvidaría.
Se levanta el "viejo" le truenan los huesos de sus rodillas, mientras lanza un suspiro al viento y observa lentamente todo el paisaje, su casa construída con sus manos, hecha con hojas de palmeras secas, con esa ilusión de un jóven que desea establecer su propio hogar.
Mientras recorre con esa mirada de alegría y satisfacción, lo observo, cuanto amor puesto en aquel lugar...
-Ahhh- deja salir otro suspiro, mientras da unos pequeños pasos, se despide, y termina diciéndome:
-"mijita", ya recordé donde dejé mi navaja de rasurar...-
Perla JM